José Pazó, fotógrafo

Fotografías de José Pazó
Fotografías de José Pazó

Previamente hemos hablado de la faceta de escritor de José Pazó, refiriéndonos tanto a Banteki como a sus 101 versiones ilustradas del haiku más famoso de Basho contenidas en El libro de la rana. Otra de las conexiones de Pazó con el mundo del arte y la cultura es la fotografía.

La fotografía es desde hace años una de sus grandes pasiones. De hecho, se ha mostrado bastante experto en este campo y ha conseguido que algunas de sus imágenes sean publicadas en la página web del reputado fotógrafo Steve Huff.

Como se puede ver, el estilo fotográfico de José Pazó es bastante particular: blanco y negro, grano muy grueso, desenfoques y sobreexposiciones. Las imágenes, de apariencia técnicamente imperfecta, recuerdan al estilo de uno de los fotógrafos de referencia de Pazó: Daido Moriyama, otra conexión más entre nuestro autor y Japón. Moriyama es uno de los fotógrafos japoneses más importantes de la segunda mitad del siglo XX, su actividad ha estado principalmente asociada a la ciudad, por lo que es considerado un fotógrafo callejero. Moriyama se ha centrado en fotografiar todo lo que le llama la atención de los barrios marginales de Tokio y ha creado una serie de estampas de detalles estrafalarios pero cotidianos de la ciudad, algo similar a lo que podemos encontrar en Banteki.

Fotografías de Daido Moriyama
Fotografías de Daido Moriyama

Apuntes sobre Banteki

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Fotografía de Daido Moriyama

Nos tienen acostumbrados a un Japón de cara amable e idealizado, dominado por una idea de tradición y espiritualidad o de progreso tecnológico. Sin embargo, nadie se hace la pregunta de cómo estos dos aspectos de modernidad y tradición chocan entre sí. En la nueva novela de José Pazó, Banteki (El salvaje), encontramos una realidad muy distinta a esta imagen infantil. De la mano de su narrador, un madrileño, damos un paseo por Osaka. Descubrimos una ciudad industrial llena de humo y suciedad, de racismo, de barrios bajos y apartamentos pequeños que parecen colmenas, de desprecio a la vida, de una sexualidad enfermiza y un conflicto social que convierte a la gente en individuos excéntricos. En esta realidad urbanística la modernidad ha pervertido completamente a la tradición japonesa. Las personas se pierden y diluyen en la masa y la velocidad.

El protagonista es un banteki, un bárbaro que nos habla sin adornos, con una verborrea vulgar y agresiva; las palabras surgen rápidas al ritmo de los eventos y de los pensamientos. Un protagonista que, «harto de la mierda del mundo», ha acabado viviendo en una máquina electrónica.

Si quieres conocer un Japón diferente, atrévete a desmontar tu realidad. Atrévete a Banteki.