Botchan, de Natsume Sōseki

Natsume_Soseki_photo
Natsume Sōseki

Trabajar en Japón no es fácil. Tienes que cumplir diversos requisitos para obtener el visado y demostrar que posees cualidades de las que carecen los japoneses: por ejemplo, conocer un idioma que no sea el suyo. Por eso es habitual que los extranjeros den clases, especialmente de inglés, como en el caso del protagonista de Banteki. Esta profesión parece no suponerle ningún problema al personaje principal de la primera novela de José Pazó. A Botchan, pese a ser japonés, le sucede todo lo contrario.

Botchan es el protagonista de la novela homónima de Natsume Sōseki, traducida al español por nuestro autor. El tokiota consentido y engreído al que da vida Sōseki nos relata en primera persona su traslado forzoso a un pequeño pueblo para impartir clases. Botchan significa ‘señorito, niño mimado’ y es un apelativo más que adecuado para referirse a este personaje. La novela es telegráfica, breve y su estilo se ha definido como compacto debido a la carga informativa de los primeros capítulos, que nos permiten comprender el pensamiento y el comportamiento del protagonista sin nombre. Botchan se considera una obra menor de Sōseki, pero es de las más conocidas y goza de gran aceptación entre el público joven. Esto se debe a la maestría con la que el autor logra que el lector se ría a carcajadas por muy alejado que esté de su contexto cultural e histórico. Así pues, la distancia no impide disfrutar de la impulsividad y de la actitud irreflexiva e ingenua del señorito, aunque algunos detalles se nos escapen. Obligado a dejar Tokio y vivir en un pueblecito para ganarse la vida, este joven se mezcla con los paletos del profesorado, hombres hipócritas, sin moralidad ni honor a los que no tarda en poner motes. Para sus compañeros, tan solo es un muchacho insolente al que se puede engañar con relativa facilidad. Para sus alumnos es un adulto que actúa con la inocencia de un niño, lo que propicia las burlas.

Sōseki realiza una crítica afilada y mordaz a la sociedad japonesa, que busca al trabajador ideal, un hombre perfecto que nunca podrá existir. Botchan es un antihéroe encargado de sacar a la luz los defectos que le rodean y trata de combatirlos desde la ingenuidad. Como en otras obras en Botchan, Sōseki refleja a través de sus personajes la pérdida de la autenticidad personal y la importancia que se da a la intelectualidad fingida. Algo similar ocurre en la novela de Pazó, pues, acompañando a su protagonista anónimo, recorremos las calles de Osaka y Kioto y descubrimos un Japón marginal, urbano y diferente, que desenmascara una visión ideal y hace que nos demos de bruces con una realidad oscura.